Un científico barranqueño premiado en Inglaterra

Cesar Sierra Barramejo

Antes de inventar una bolsa que conserva las frutas por más de 60 días, César Augusto Sierra Ávila ya había creado, junto con otros investigadores, un tejido con propiedades antibacteriales ideal para las batas de los médicos que atienden los centros médicos, donde abundan las bacterias en el ambiente.

Para este barranqueño, que estudió una maestría y un doctorado en la Universidad de Massachusetts y que en la actualidad trabaja en el Departamento de Química de la Universidad Nacional (sede Bogotá), la constancia no se debe dejar a un lado en su trabajo como científico. Por eso ha logrado ta importantes éxitos.

El empaque para prolongar el tiempo de maduración de las frutas tropicales fue reconocido con el Premio al Liderazgo en Innovación otorgado por la Real Academia de Ingenieros. Como cada fruta tiene características bioquímicas diferentes, es necesario desarrollar un empaque específico para cada variedad. Por tal razón, el grupo de investigación liderado por el profesor Sierra ha desarrollado empaques para gulupa y banano, entre otras.

De esta manera se evita que se arruine el producto durante su exportación, pues se calcula que cerca del 25% de los frutos se arruina antes de llegar a su destino. El precio estimado de cada empaque será de 300 pesos y tiene la ventaja de que se puede producir en el país, lo cual contribuye a incentivar la industria nacional.

Asimismo, Sierra hizo parte del equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Colombia y de la Universidad de Cornell que trabajaron en el diseño de un tejido con nanopartículas ancladas químicamente, que mata e inhibe el crecimiento de las bacterias alojadas en la tela de las batas médicas o en las sábanas de las camas de los pacientes, evitando así su propagación.

Aunque hace mucho tiempo se encuentran en el mercado textiles con propiedades antibacteriales, el problema de estos es que la nanopartícula se encuentra débilmente unida al textil, solo por interacciones físicas. Por tanto, cuando la tela se lava continuamente las nanopartículas empiezan a caer y se pierde su propiedad antibacterial. En esta nueva tecnología se crea un enlace químico entre la nanopartícula y el polímero que forma el textil, lo cual representa una interacción altamente estable y fuerte, que permite darle un tiempo de vida muy largo al textil nanoestructurado.

“Lo que esperamos es que la tela tenga una estabilidad muy alta, que permita que su uso sea al menos de un año o tanto como cualquier prenda de vestir. Así, médicos y enfermeras van a poder usar el textil nanoestructurado sin notar diferencia alguna con a cualquier otro textil, evitando la transferencia o transporte de bacterias durante sus jornadas de trabajo”, explicó Sierra al portal Unimedios.

Esta tecnología la trabajó junto con el profesor colombiano de la Universidad de Cornell y también santandereano, Juan Pablo Hinestroza.