Jóvenes de Oiba inventaron autolavado vacuno

Un grupo de estudiantes del colegio Escuela Industrial de Oiba inventaron un sistema de lavado automático para reses, amigable con el medio ambiente.

El invento es de hace tres años, y el grupo de investigación se llama Sinapsis Tecnológica. Ellos se ‘cranearon’ un prototipo de lavado automatizado de ganado, con el que fueron ganadores del Encuentro Ondas Yo Amo la Ciencia 2016.

Sinapsis Tecnológica busca darles herramientas científicas y tecnológicas a los alumnos para que resuelvan problemas de su comunidad, y constituye una verdadera revolución en cuanto a método para impartir conocimiento e incentivar la creatividad. Antes los alumnos de este colegio técnico se formaban en mecánica, dibujo técnico, electricidad y otras especialidades que no respondían las necesidades de su entorno.

La población de Oiba se dedica en su mayoría a las actividades cafetera y ganadera. Al analizar este contexto, algunos docentes vieron que daban una formación no acorde a las necesidades de su pueblo. Así empezó la búsqueda de alternativas para hacer de la educación de esos jóvenes algo aplicable a su propia vida. “Fue muy difícil romper paradigmas, en especial entre los directivos de la escuela, que no veían pertinente el cambio de enfoque”, dijo a Orgullo Santandereano el profesor Luis Fernando Sanmiguel, pionero de esta iniciativa.

Sanmiguel convocó a los jóvenes que conforman el grupo de investigación y empezaron a indagar las necesidades puntuales de los ganaderos de su región. Mediante preguntas como ¿qué soluciones le pueden sugerir al ganadero para optimizar su oficio?, este profesor guiaba la educación de sus alumnos.

“Sinapsis Tecnológica articula la academia, los sectores productivos y la escuela. Buscamos llevar soluciones de la tecnología al campo”, dice Manuel Niño, alumno del grupo, que acaba de terminar el grado 11.

Una de las labores más importantes de la ganadería es el control de las garrapatas, pero al ser hecho con venenos, crea muchos problemas. Encabezando la lista, la intoxicación por contacto en el operario, el mal uso de antiparasitarios externos, el estrés del animal por el desplazamiento hacia el corral. Además, el agua utilizada para disolver el veneno se convierte en un elemento nocivo para el medio ambiente.

Los estudiantes estudiaron a fondo el proceso del lavado de ganado: cómo se realiza, cómo son las garrapatas, qué estudios había sobre el tema. Luego se dividieron en cinco grupos. Unos solicitaron la ayuda de veterinarios, otros recibieron información de expendedores de productos, pero todos acudieron a la fuente más cercana: sus propios padres. Visitaron lugares donde podían ver cómo se hacía el proceso, e hicieron entrevistas y videos.

Para esta tarea los jóvenes emprendedores de la Escuela Industrial de Oiba contaron con el apoyo de los profesores del área técnica de su colegio, de la Universidad Industrial de Santander (UIS), la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB), la Universidad Pontifica Bolivariana y la Cámara de Comercio de Bucaramanga.

De ahí surgió que un lavadero automatizado para el ganado sería la solución a los problemas causados por el baño manual, y se dedicaron a pensar cómo debía ser la máquina. Aprendieron, por ejemplo, que deben utilizar boquillas de cortina de agua que se disparan hacia el pelo del bovino y qué para eso se necesitan cuatro litros de agua por animal.

Una vez concluida la fase de investigación, cada uno de los cinco grupos presentó prototipos a escala. Luego hicieron una evaluación, en la que resaltaron los puntos positivos de cada uno de los dispositivos, hasta llegar al que fue mostrado en la Feria Ondas de 2016.

Estos emprendedores quieren seguir trabajando para mejorar su prototipo, pues entrará a estudio financiero con la Cámara de Comercio de Bucaramanga. Hacia este objetivo, lo primero que deben hacer es patentarlo. “Ondas apoya la investigación, la generación de conciencia en los jóvenes y aporta en lo financiero”, contó el profesor Sanmiguel.