Herman Aceros, mundialista santandereano

Nadie puede poner en duda que Herman el ‘Cuca’ Aceros fue el mejor futbolista santandereano de la historia. Hizo parte de la nómina titular de Colombia que jugó el primer Mundial de Fútbol en el Mundial de Chile 62, y marcó un gol en el partido más célebre de la selección durante 28 años: el famoso 4-4 ante la entonces Unión Soviética.

Era el minuto 21 del primer tiempo, y Colombia ya perdía ante los soviéticos 3-0. El panorama era sombrío, a pesar de que el partido se jugaba a pleno sol en la ciudad desértica de Arica. Sin embargo, Aceros recibió el balón en el área y pateó el balón en globito para que el mejor arquero del mundo, Lev Yashin, el único en recibir un Balón de oro hasta nuestros días, no pudiera hacer nada. De ahí en adelante, se empezó a escribir la historia de ese partido que incluyó otra hazaña colombiana: el único gol olímpico colombiano convertido en un Mundial, por el también legendario Marcos Coll. 

Herman Aceros hizo parte de esa proeza, sin importar que se hubieran perdido los otros dos encuentros, contra Uruguay y Yugoslavia. Por eso él fue el primer sorprendido al constatar la acogida que tuvo la selección al llegar a Bogotá, por un público en masa emocionado, mientras ellos recibían gritos de agradecimiento en un carro de bomberos que atravesaba las vías capitalinas. 

El ’Cuca’ Aceros llegó al Bucaramanga cuando tenía 17 años llevado por Norberto Juan Peluffo, papa del homónimo jugador santandereano. Su destreza con el balón lo llevó a quedarse en el equipo, y en 1957 debutó con el equipo de su alma.

Luego de llegar de Chile, y de ser un jugador mundialista, se fue para el Deportivo Cali, onceno con el que fue subcampeón. También lo fue con Medellín y con Millonarios. Nunca alcanzó a alzar una copa como campeón, pero nadie le niega su gran jerarquía y entrega por el equipo en que militó. 
  
En total jugó 475 partidos y marcó un total de 105 goles. Su retiro fue obligado, en 1971, jugando con el Real Cartagena por una lesión de ligamentos en su pierna derecha. Luego se fue a Argentina, donde se preparó como técnico y en Colombia dirigió al Atlético Bucaramanga, Tolima, Cúcuta y el Medellín. En Venezuela estuvo al frente del Mineros y del Minerven.

A pesar de ser un jugador que siempre dejó el nombre del departamento en alto, aún el estadio de fútbol de Bucaramanga se sigue llamando Alfonso López. Solo una parte de la tribuna occidental lleva su nombre. ¿Alguien duda que se deba cambiar el nombre del estadio, así sea un poquitín tarde…?